Tarjetas Bancarias y el Fragmentado Sistema Bancario

CEO de Simple

¿Alguna vez podremos dejar de depender de las tarjetas bancarias para nuestras transacciones? Aún falta mucho para ello. Esa fue la respuesta que dio Joshua Reich, CEO de Simple, una iniciativa bancaria sin cargos ni molestias para el usuario, en una entrevista hecha recientemente sobre el futuro de los bancos en Norteamérica y el mundo.

La realidad es que podemos decir que los bancos no han evolucionado a la par que el resto de la tecnología. Vemos que nuestros dispositivos adquieren cada vez mayor capacidad de ser un potencial terminal de pago, pero la adopción de estas tecnologías por parte de los bancos es irrisoria, y poco vale que tengamos un equipo de última generación si los bancos no van a soportar todos los métodos que tenemos disponibles y al alcance de nuestras manos. En cambio, tenemos que seguir usando los métodos tradicionales que ellos nos han impuesto.

Sí, contamos con aplicaciones móviles, transacciones a través de aplicaciones dedicadas de cada banco, ubicación de cajeros automáticos y otras alternativas un poco más utilizadas, pero en su mayoría vienen con un costo inherente asignado para cada una, lo que también dificulta su adopción, sobre todo en países en vías de desarrollo. Es por ello que es necesario desarrollar nuevas forma de innovar al respecto, pero de acuerdo a la opinión de Joshua Reich, no es tan sencillo como parece.

Los bancos en las penumbras de lo anticuado

Mobile Credit Card

De acuerdo a las palabras de Reich “La tecnología bancaria evoluciona en un universo completamente parelelo al mundo de la computación moderna”, mientras que ASCII se convirtió en el estándar para la codificación de texto binario en casi todas partes, los bancos utilizan principalmente EBCDIC. Esto podría parecer una simple molestia técnica, pero habla de que hay una cultura intrínseca en los bancos que simplemente les impide innovar.

El mercado americano es particularmente fragmentado. Existen millones de comerciantes y miles de bancos. Y mientras que fuera de Estados Unidos, en países como Europa, vemos la adopción de algunas nuevas tecnologías en materia de pagos, será difícil que en Norteamérica se vean cambios radicales en los próximos dos años, aseguró Reich.

Por ejemplo, en Europa han adoptado el Área Única de Pagos Europeos (SEPA, por sus siglas en inglés) y una regulación conocida como Directriz de Pagos, por la que las pequeñas empresas pueden vender servicios a los bancos sirviendo a la SEPA, sin tener que ser bancos constituidos formalmente. En contraposición, en Estados Unidos si quieres construir una empresa de pagos solo tienes dos opciones: Ser una banco (o trabajar muy de cerca con uno) o tener licencias de transmisión de dinero en cada estado, siendo ambas opciones caras y muy demandantes en tiempo. Son estas situaciones las que limitan la innovación en materia de pagos.

Incluso en países en vías de desarrollo como Kenya se han puesto las pilas, y es ahí donde surgió un servicio llamado M-Pesa. Dicho servicio permite a sus habitantes enviar crédito a personas a través del teléfono, fue ahí donde surgió este servicio que se ha extendido a otros mercados del mundo, y representa una forma económica de enviar dinero a cualquier persona. Pero si esto hubiera tratado de hacerse en América hubiera tenido que enfrentarse a muchas problemáticas y restricciones competitivas.

En México, la situación no es muy distinta a la de Estados Unidos en cuestiones burocráticas para desarrollar este tipo de servicios, las inversiones siguen estando fuera del alcance del grueso de la población y las iniciativas se ven frenadas por múltiples factores. Y aunque ya contamos con algunas iniciativas como M-banking, es hora de que esto empiece a cambiar en favor de los usuarios, los bancos tienen que evolucionar.

La iniciativa de Reich

La iniciativa de Reich ha sido muy cuidadosa al respecto, y actualmente están procesando cerca de 500 millones de dólares anuales, y con esta base darán impulso a una nueva etapa de crecimiento con mejores servicios y aprovechando información de las transacciones que el resto de los servicios bancarios simplemente ignoran, como los códigos postales, que les dan un indicio de dónde se está utilizando más el servicio y cuándo es necesario abrir nuevas sucursales.