Crisis económica: ¿le ha llegado el momento al teletrabajo?

La economía global está en crisis, e iniciamos un período incierto de recesión que en España está provocando que el número de parados se desborde. Sin embargo hay quien piensa que de toda esta situación se pueden extraer datos positivos, y que incluso – inadvertidamente – la crisis podría ayudarnos a salvar el mundo. ¿Cómo? A través del teletrabajo.

 

Es un hecho probado que nunca hemos contado con conexiones de internet y telefónicas tan baratas y potentes. Y lo mismo se podría decir del precio de los equipos informáticos. El ancho de banda de nuestras conexiones nos permite trabajar casi en tiempo real cuando ejecutamos potentes aplicaciones remotas compartidas. Las herramientas software conocidas como redes sociales, la mensajería instantánea, el software para vídeoconferencia y los móviles 3G y PDAs nos permiten organizar equipos de trabajo físicamente dispersos, mientras facilitan el contacto directo con clientes. Se dan todas las condiciones para la llegada definitiva de la revolución del teletrabajo, algo que muchos gurús previeron ya hace años pero que nunca llegó a surgir como opción significativa. ¿Será la crisis el detonante final del teletrabajo?

Para Mike Elgan de Computeworld la respuesta es si, este es el momento que los nómadas digitales venían esperando. En primer lugar, las compañías de todo el mundo ya han iniciado campañas destinadas a contener los costos, lo cual irá haciendo aparecer paulatinamente más y más empresas de teletrabajo. Elgan opina que “las crisis económicas, con todo lo dolorosas que resultan, abren una tendencia a forzar nuevas prioridades en todo el mundo. Los ahorros de coste y la eficiencia inherente al estilo de vida nómada digital se hace irresistible durante las recesiones, por lo que la tendencia hacia esta dirección se está acelerando. La economía va a empeorar todavía mucho más antes de que comience la recuperación. Mientras tanto la tecnología nos da más opciones que nunca para sobrevivir e incluso prosperar durante la travesía de dolor”.

Para The Wall Street Journal el teletrabajo podría acabar con nuestra adicción al petroleo, y ayudarnos en las tareas de contener el gasto energético. Lo cual, a su vez, provocará que las corporaciones mediten y piensen en su modelo de gestión, animándoles a introducir planes de traslado. Según este medio, los empleados deberían adoptar semanas laborales de 4 días y permitir o expandir el teletrabajo. Una semana laboral de 4 días eliminaría el 20% de los traslados laborales. El teletrabajo obviamente eliminaría el total de los gastos en este concepto. Estudios relizados por TMA muestran que esta tendencia solo produce beneficios, tanto a empresas, trabajadores y la sociedad en general. Las empresas reducen sus costos mientras que mejoran su productividad entre un 10 y un 40%. Los trabajadores ahorran el costo del transporte – tradicionalmente pagado por su bolsillo- y se ahorran madrugones y largos viajes. La sociedad ve como se reduce el consumo de petróleo, los atascos de tráfico y la contaminación.

Si eso sucede, la implantación del teletrabajo requerirá un replanteamiento en la actitud de los gestores y un enorme cambio en la forma en que trabajamos. Uno de los problemas más grandes relacionados con el teletrabajo es la incertidumbre que se desprende de algo nuevo e innovador. Los contratadores deben ser conscientes de los cambios en el estandar laboral. Los empleados deberán enfrentarse a los riesgos típicos de los autónomos, el sobretrabajo y la procastinación. De modo que al final, será la cultura de la empresa y no la tecnología lo que determine si el teletrabajo funciona o no. Y eso implica que parte del dinero que se ahorre con su adopción debería reinvertirse en lograr que los trabajadores se mantengan en contacto de un modo eficiente.

Vía el blog de Leon Gettler (Management Line).
 
Extraido de Maikelnai Blog, Compartido por Leo desde Google Reader