Baterías Recargables. ¡ Yo tengo el poder ¡ ( Parte III y última)

Hoy en día, las más comunes son las de iones de litio. Son más pequeñas, -aproximadamente la mitad que una batería de Ni-Cd- y a pesar de ser las más caras,  los dispositivos móviles que hoy conocemos no serían lo que son sin ellas.


La memoria de las baterías


 El efecto memoria de una batería significa que pierde su capacidad de recargarse al nivel original, tendiendo éste a ser mas bajo dependiendo del uso que le demos.


 Esto es porque el níquel y cadmio, se encuentran en forma de cristales. Cuando estas baterías se cargan sin descargarlas del todo, se forman grupos de cristales que reducen la capacidad. Por este motivo hay que realizar una primera carga larga (de unas 14 horas) con la batería totalmente descargada. Y después utilizarlas cada vez hasta que lleguen a un nivel muy bajo (5 o 6%) antes de volverlas a recargar. Personalmente he hecho pruebas con mis teléfonos inalámbricos en casa, y a manera de recomendación, un paquete de baterías Ni-Cd me ha durado hasta 2 años, mientras que dejando el teléfono siempre en su base o no siendo cuidadoso con las recargas, en 8 meses se termina su vida útil.


 Cuando comenzaron a surgir las baterías de níquel-metal-hidruro, se comercializaron como libres de efecto memoria, aunque esto no es realmente así. La incidencia es menor porque su vida útil es más corta, pero también necesitan descargarse por completo de vez en cuando. Por el contrario, “se dice” que las baterías iones de litio no tienen efecto memoria y no hay que descargarlas periódicamente.


 Existen algunos dilemas respecto a esto último. Personalmente escribí entre comillas “se dice” porque seguimos hablando de reacciones químicas y tarde que temprano, el mal uso puede menguar su vida útil.


 La vida útil de las baterías


 Las baterías recargables no son eternas. Después de una serie de ciclos de carga y descarga pierden su capacidad para recargarse. Incluso pueden estropearse por completo si se llegan a romper los aislantes que separan los compartimentos, cosa que suele ocurrir por sobrecarga.


 Las baterías de Ni-MH son las más perecederas, y suelen durar unos 500 ciclos. Las de Ni-Cd aguantan más, unos cuantos miles de ciclos, siempre que se tenga cuidado con el efecto memoria y no se sobrecarguen. Las baterías de Ni-MH son las más sensibles a las sobrecargas y el aumento de temperatura acorta su vida útil.


 


 Las baterías de iones de litio tienen una vida útil de unos 1000 ciclos, pero hay que tener en cuenta que envejecen incluso sin usarse, dentro de su empaque original.


 También hay que tener en cuenta que todas las baterías pierden poco a poco su carga en vacío, es decir, sin conectar. Una batería de Ni-Cd pierde aproximadamente el 3% de su carga en las primeras 24 horas, y en las de Ni-MH la pérdida es mayor. A medida que las baterías envejecen, aumenta la carga que pierden en vacío.


 Recomendaciones para el buen uso de las baterías


 La primera carga de la batería es muy importante y determina su vida útil futura. Recomiendo hacer una primera carga larga, según las instrucciones del fabricante, y después descargarla completamente antes de volver a cargarla.


 Las baterías de Ni-Cd y Ni-MH tienen que descargarse completamente de vez en cuando. Yo sugiero una vez al mes para evitar el efecto memoria.


 Las baterías de Li-ion son muy sensibles durante la carga. Una tensión de carga inadecuada puede dañarlas. Utilicen siempre el cargador original.


 Además, ya lo comentó alguien en el artículo pasado, que no todos los cargadores son con positivo (+) y negativo (-) sino que ahora aumentan cables de control e incluso hay cargadores modulados ( o conmutados ) que envían pulsos de corriente altos y alta frecuencia que son más eficientes para el tipo de batería para la que fueron diseñados.


 Esto último es muy importante pues sólo para baterías de Ni-Cd funciona aquello de que con cargas altas puede “borrarse” el efecto memoria. Incluso en alguna ocasión hice la prueba con capacitores cargados al doble o triple del voltaje de la batería “muerta” y después de varias veces de conectarlo, la batería “resucitaba”.


 Desde luego que no recomiendo hacer “inventos” porque si alguno de Ustedes ha escuchado o ha visto “tronar” un capacitor electrolítico por sobrecarga, imagínense lo que puede hacer una batería estallando.


 Agradezco la atención y les recuerdo que sigo a sus órdenes para cualquier duda, comentario, opinión, etc., en [email protected].