Ejemplos de cómo la tecnología ha revolucionado la industria de la belleza

La evolución de la tecnología ha impulsado a los distintos sectores industriales, entre ellos el de la belleza, un mercado que año a año bate sus propios récords en cuanto a inversión e ingresos. En México, por ejemplo, la industria de los cosméticos está valorizada en 154 mil millones de pesos. A nivel internacional, nuestro país ocupa el tercer lugar en producción de cosméticos.

De acuerdo con stylebook.mx, las nuevas tendencias y el avance de la tecnología ha obligado a diferentes marcas de belleza a adaptarse a estos cambios y modernizar sus conceptos, con el objetivo de cumplir con la expectativa del cliente. Por ejemplo, en el 2018 L’Oreal dijo que no busca ser la firma de belleza número uno en el mundo, sino “La compañía de tecnología de belleza no. 1”

Lo cierto es que la tecnología nos ha incrementado nuestras expectativas y exigencias. Y es que incluso nuestro smartphone se ha convertido en un dispositivo capaz de analizar los efectos que tienen los productos cosméticos que usamos. Con todas estas herramientas a la mano, ¿Cuál es el plan de la industria cosmética?

A continuación, presentamos cinco tecnologías que han revolucionado esta industria:

  1. Apps que maquillan. El mercado de aplicaciones es prácticamente infinito. Y los programadores han visto en la industria de la belleza una oportunidad. Así surgieron las aplicaciones que ofrecen todo tipo de servicios en este rubro. Solo basta un smartphone para ver cómo nos quedaría el cabello con otro color, o incluso probar un maquillaje antes de comprarlo. Las opciones son miles, y están al alcance de todos. Las marcas más reconocidas se han visto obligadas a ingresar al mercado de apps para no quedar rezagadas.
  2. Maquillaje en 3D. Lo último en tecnología implica el uso de cosméticos virtuales. Con la realidad virtual han proliferado los artistas de maquillaje electrónico. Ya es posible descargar cientos de “looks” para probar cambios en nuestra imagen digital. Los filtros de belleza constituyen solo un ejemplo, pero los profesionales han elaborado creaciones más reales.
  3. Inteligencia artificial. De acuerdo con la Incubadora de Tecnología de L’ Oreal, el 50 por ciento de mujeres se queja de que no encuentran el tono de base perfecto para su rostro. Pensando en ellas se lanzó el escáner Le Teint Particulier, el cual ofrece hasta 20 mil tonos de diferentes bases. Posteriormente, aparecieron escáneres más sofisticados, los cuales buscan el color más adecuado para la piel, mediante el uso de inteligencia artificial. El procedimiento consiste en determinar el color del rostro con un colorímetro de mano, una especie de escáner. La información ingresa a una computadora, que a través de un algoritmo escoge entre 20 mil tonos diferentes
  4. Herramientas inteligentes. La compañía taiwanesa New Kinpo Group elaboró una aplicación que dice la edad de nuestra piel. Es una especie de “espejo inteligente”, el cual toma la foto de nuestro rostro cada vez que iniciamos sesión y la escanea para detectar imperfecciones, tales como arrugas, poros, manchas, entre otras. Luego del análisis, califica la evaluación y envía consejos personalizados para cuidar nuestra piel, a la vez que recomienda ciertos productos.
  5. Maquillaje impreso. Procter and Gamble (P&G) lanzó una impresora de maquillaje este año, la cual escanea la piel y aplica algunas cantidades de maquillaje para ocultar manchas de la edad y otros defectos. El procedimiento es más complejo que los anteriores. Una pequeña cámara toma 200 cuadros por segundo, luego un microprocesador analiza los datos y diferencia áreas claras de oscuras. Finalmente, una micro-impresora aplica base en la piel.

Año tras años las principales compañías se esfuerzan en elaborar productos tecnológicos que encandilen a sus potenciales clientes. Especialistas sostienen que no se descarta que en futuro cercano los robots sean quienes se encarguen de maquillarnos.

No obstante, personas más escépticas consideran que estas tecnologías pueden convertirse en un arma de doble filo, y crear situaciones de preocupación y baja autoestima, por ejemplo, en cuanto al reconocimiento de imperfecciones en el rostro. En cualquier caso, como todo avance tecnológico, debe tomarse en cuenta tanto aspectos positivos como negativos.