¿Teléfonos con inteligencia emocional?

No hay duda de que con el avance de la tecnología los smartphones son cada vez más “inteligentes” y nos ayudan en la vida diaria en más y más tareas. Cuando empezamos con llamadas y mensajes de texto, ahora contamos con transmisión de datos, geolocalización y un sin número de aplicaciones con las que podemos tener un rato de entretenimiento o aclarar dudad simples, navegar en la web y satisfacer muchos otros menesteres. Pero ¿Podrían los smartphones llegar a comprender nuestros sentimientos?

Es una pregunta ardua, ya que incluso a los humanos nos cuesta trabajo a veces entendernos los unos a los otros, pero lo que es cierto es que en la mayoría de las ocasiones podemos intuir la forma de sentir de otras personas por algunos factores como la tonalidad o el volumen de la voz. Esto es precisamente algo que algunos investigadores planean llevar a los smartphones.

Un grupo del IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) está trabajando en un nuevo algoritmo, que tarde o temprano se podrá utilizar en programas, para conocer el estado de ánimo del usuario de acuerdo a su voz, sin tomar en cuenta el significado de las palabras que emita, solamente la voz y algunos de sus parámetros.

Wendi Heinzelman es una de las profesoras involucradas en el proyecto y comenta que se están utilizando 12 características del habla, como el volumen y el tono, para poder reconocer las emociones del individuo. Estas pruebas se han hecho con un 81% de aciertos (contra un 55% de estudios previos).

En realidad no es la primera vez que se intenta hacer a los smartphones u otros dispositivos entender nuestras emociones. Anteriormente hemos hablado del reconocimiento de gestos por sensores visuales o los estudios para desarrollar un smartphone para detectar cambios en el comportamiento como la depresión. Es una tarea ardua pues por un lado se está tratando de programar los aparatos para traducir las emociones de los humanos solo con la voz, y con las respectivas variaciones del idioma o las diferentes culturas. Por otro lado se está tratando de descomponer los sentimientos en parámetros cuantificables, ya que, aunque nosotros podemos percibir cambios emocionales por intuición, convertir esta información a números y datos puede ser mucho más complicado.

Algo que no puede dejarse de lado es que es muy probable que el algoritmo deba aprender del individuo e irse adaptando a su forma de expresarse. Así, con este objetivo lograd podríamos empezar a ver aplicaciones potencialmente prácticas que irían desde listas de reproducción dependiendo de nuestro estado de ánimo o niveles de personalización como nunca antes hemos visto.

Fuente: Celularis

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