Por qué se cayó Gmail

Ayer el mundo digital de los adictos a Gmail sufrió una crisis de nervios: durante casi dos horas el servicio de webmail favorito de tantos (los escritores de Bitelia incluidos) estuvo prácticamente inaccesible. Pero, ¿por qué?

Alrededor de las 12:30 (horario del Pacífico en Estados Unidos) algunos routers se vieron sobrecargados, y básicamente le dijeron al resto del sistema “¡paren de mandarnos tráfico por favor!”. Y el sistema obedeció. Esa carga fue a los routers restantes, que por su lado también se vieron sobrecargados (obviamente), y en cuestión de minutos prácticamente todos los routers de pedidos estaban sobrecargados, en una especie de efecto dominó.

Esa es la razón por la cual no se podía acceder a Gmail vía web (los pedidos no podían ser dirigidos al servidor de Gmail), pero IMAP y POP funcionaban normalmente, al usar routers diferentes, contaban por la noche en el blog de Gmail.

 

Lo bueno de esto es que Google como compañía reconoce la importancia de este servicio para sus usuarios, y da información (al menos en apariencia) transparente sobre qué pasó, por qué, y cómo actuaron para solucionarlo. Eso no es un dato menor al tener en cuenta la confianza que depositamos en la gran G.

La última caída importante fue en marzo, y desde entonces habíamos estado tranquilos. No es que me preocupe demasiado, en el resto de sus funciones es un servicio excelente, y una “huelga de routers” puede sucederle a cualquiera. Eso sí, confío en que sabrán aprender de la experiencia y arreglar sus sistemas de forma que este problema en particular no se repita.

Vía: Wired

Extraido de Bitelia