Leemos más rápido en libros impresos que en dispositivos electrónicos

Últimamente se
viene diciendo que este es el año de los e-books y las ventas de
libros electrónicos en el iPad y el buen momento que está atravesando
el Kindle de Amazon (además del Nook de Barnes and
Noble
) lo prueban. Pero de acuerdo a un estudio realizado por Jakob
Nielsen
, la gente todavía lee más rápido libros de papel y
no se trata de un problema de acostumbramiento. El estudio consistió en
darle a leer a 24 personas un relato de Ernest Hemingway en cuatro
soportes distintos: un PC, un Kindle, un iPad y un libro. El tiempo de
lectura promedio de quienes leyeron el libro de papel fue de
aproximadamente 17 minutos, un 6,2% más rápido que en el iPad y un
10,7% que en el Kindle (me sorprendió el hecho de que el iPad quede
segundo, a pesar de no tener “tinta electrónica”). Además se solicitó a
los participantes que valoraran la experiencia de lectura y en este
caso se podría hablar de un triple empate, pues quedaron el iPad con
5,8, Kindle con 5.7 y el libro con 5.6, muy lejos los tres de la PC,
mal valorada por la pésima experiencia de lectura que ofrece
.

En
cuanto a los motivos dados por los participantes para explicar los
datos finales, se repetió una consideración bastante obvia pero
importante: leer un libro impreso es más relajante que un
dispositivo electrónico
. Y, si me disculpan, voy a confesar que
prefiero los libros de verdad, creo que se equivoca el camino en
toda la discusión digital vs. papel al compararla con por
ejemplo la industria discográfica. Hay algo acerca de los libros, de la
experiencia de leer un libro, que más allá de que pueda ser emulada al
100% por un dispositivo electrónico, es distinta. Por ejemplo Ray
Kurzweil (uno de los últimos hombres renacentistas), quien básicamente
espera llegar vivo al 2029 para poder transferir su conciencia a un
ordenador y a pesar de crear recientemente la plataforma para
dispositivos de lectura Blio, ha dejado en claro su preferencia por los
libros impresos.

 Además, recientemente leí que el verdadero
cambio no es entre “modos de lectura” y tecnología si no que se trata
del advenimiento de una cultura del acceso en contraposición a la
tradicional cultura de la posesión. Y aquí entra en juego (a mi
rescate) BookCrossing, una verdadera red social/biblioteca 2.0 en la
que los usuarios comparten los libros con el mundo. ¿Tienes ganas de
leer un libro en particular? Lo buscas y si alguien lo tiene disponible
se lo pides, así de simple. ¿Y cuando lo terminas de leer? O lo
devuelves o se lo pasas a otra persona, pero lo más probable es que no
te lo quedes
, pues además puedes liberar los libros en
cualquier lugar para que alguien lo encuentre. Cada libro cuenta con
una etiqueta y un código de identificación y, al ingresarlo en el sitio
web, nos lleva a su historia y los comentarios que han dejado
sobre él sus previos lectores. Como miembro de BC red he enviado
y recibido libros a países como Canadá, Estados Unidos, Alemania
y Grecia y he liberado una buena porción. Es decir, lo que
importa no es la posesión sino el acceso, pero el soporte sigue siendo
el tradicional y anticuado libro de papel
.

Es habitual
hacer comentarios apocalípticos y en cierto sentido tecnófilos
como “los libros van a desaparecer”, pero como ya dije al principio, no
creo que la situación sea similar a la de la industria discográfica.
La experiencia de lectura es radicalmente distinta a la de escuchar un
disco y vaya si no hay diferencia alguna entre escuchar un mp3
de calidad en unos iPod conectado a unos parlantes de calidad y escuchar
un CD. No voy a negar que continuarán aumentando las ventas de libros
electrónicos y de dispositivos como el Kindle ni voy a negar tampoco la
utilidad que representan en enorme cantidad de situaciones.
Simplemente pienso por un lado que la lectura de un libro impreso tiene
un plus y creo que en todo caso falta mucho para que se haga
realidad el “fin del libro de papel”. El estudio de Jakob Nielsen no
dice mucho al respecto, pero no por nada la gente lee más
rápido en ellos. Quizás reste todavía algo de trabajo para que
perfeccionen la tinta digital y la emulación de la experiencia y quién
dice, quizás la experiencia me haga cambiar de opinión, no será la
primera ni la última vez que suceda. Por ahora, me quedo con la magia
y el olor de un libro impreso.

Extraído de
Alt1040