¿El futuro vuelve a ser las aplicaciones web?

Quizá Apple no
iba desencaminada en origen, y sea Palm la que haya apostado más fuerte
sobre el futuro de las aplicaciones móviles. ¿Por qué desarrollar
aplicaciones para una plataforma específica?

El App Store de Apple se ha definido unánimente como un modelo de
éxito, ejemplo a seguir por las demás plataformas. Pero… ¿para quién?
Si paramos a analizar las cifras, veremos que una gran mayoría de los
que están publicando aplicaciones específicas para iOS, o Android,
están perdiendo el tiempo.
Se supone que el App Store de Apple es un modelo de éxito, ¿no?

250.000 aplicaciones disponibles en el App Store. Miles de millones de
descargas, y millones de dólares en ingresos para Apple y su
ecosistema. Pues bien, más allá del bombo y platillo, el rendimiento
económico de las más de 164000 aplicaciones de pago es más que
cuestionable. En este artículo hacen un buen análisis de la
situación; para ello han mirado al microscopio el comportamiento de las
aplicaciones más relevantes (en cuanto a cifra de ventas) del App
Store, y las conclusiones a las que llegan son las siguientes:

– El 50% de las aplicaciones cuentan con menos de 1000 descargas de
media, desde el primer día del App Store.

– El precio medio es de 1,95 dólares.

– Con estas cifras, se calcula fácilmente que el desarrollador percibe
de media, tras recortar el 30% que cobra Apple de cada venta, una
cantidad de 682 dólares por año.

– El 50% de las 164250 aplicaciones de pago no han llegado a recaudar
(ni lo harán nunca) esos 682 dólares anuales.

– Desarrollar una aplicación tipo para iPhone cuesta 35.000 dólares.
Una aplicación web, la décima parte.

– En el caso de aplicaciones gratuitas, ni siquiera ventajas
intangibles como la visibilidad pueden rentabilizar la creación y
mantenimiento de una aplicación: estiman la existencia de 80 millones
de dispositivos iOS activos en la calle, pero la base instalada de
smartphones en 2009 sitúa esa cifra en un 13% del total. De este modo,
el que desarrolla una aplicación exclusiva para iPhone está dejando de
lado al 87% de los usuarios de smartphones.

Con estos datos en la mano, parece una locura empezar a desarrollar
aplicaciones con la intención de vivir de ello; desde luego, está muy
lejos de la panacea que desde fuera se intuye.

Si un desarrollador no es un visionario, y da en la tecla, parece
claro que resulta extremadamente difícil ganar dinero en un mercado
hipersaturado como el de la App Store, hecho del que no se salva
Android Market, ya que también está en esa escalada de número de
aplicaciones. Y el usuario, encantado, claro. Cuantas más aplicaciones,
mejor. ¿Seguro?

Una rentabilidad baja significa automáticamente un descenso en la
innovación y en la calidad del soporte. Si una aplicación no da dinero,
difícilmente sus autores van a dedicar sus recursos a mejorarla.

Teniendo en cuenta que las plataformas mayoritarias son, en gran
medida, incompatibles entre sí, ¿cómo rentabilizar las aplicaciones? El
que se plantee desarrollar algo, debe pensarse dos veces a qué piensa
destinar sus recursos. No siempre el jardín del vecino es más verde que
el propio, y muchas veces las soluciones tradicionales (o soluciones
no tan tradicionales, que ya están aquí o están por venir) pueden ser
mucho más rentables.

Extraído de Todopocketpc
  • el futuro de las aplicaciones web 2013