Ipad: ¿el futuro libro de texto?

Inkling ha
sacado  la propuesta en Estados Unidos de una app para que funcione
como libro de Texto, un libro totalmente interactivo para estudiantes
universitarios.  Si, suena fantástico, un libro con videos, con
imágenes, sonidos! perfecto!  Y las editoriales más importantes como
John Wiley & Sons, McGraw-Hill, Cengage Learningy Wolters Kluwer
piensan adoptarlo.. fantástico!

¿Qué pasaría si esta iniciativa se
adoptara en el contexto mexicano? Sería un dolor de cabeza para los
docentes actuales (si  supongamos, fuera en todos los niveles), porque
hay que considerar lo siguiente:

Economía y medio ambiente. Ecológicamente ayudaría a
disminuir la cantidad de árboles que se usan porque el reciclaje de
libros no se da en gran medida, ni siquiera con los mismos hermanos y
también es obvio que un libro usado  no da la misma sensación  que uno
nuevo sin rayar y que con libros en formatos digitales  se resolverá en
cierta forma este problema pero también  conlleva un gasto de energía y
a pesar de las formas de ahorrar energía,  su recarga, quierase o no ,
es un gasto más a la economía familiar. Ahora,  el costo de un ipad es
de arriba de 7 mil pesos, y si a eso se le suma colegiatura, uniforme,
las “cuotas”, ¿cuanto gasto más?  seríai nteresante calcular el gasto
en una escuela privada donde a fuerza los textos son comprados porque el
libro de texto gratuito  es solo un bonche de  hojas más. ¿valdría la
pena? Definitivamente  en las escuelas públicas no es la mejor opción y
si consideramos que la educación obligatoria es “gratuita” dudo que
cualquier gobierno quiera financiar la compra del ipad para los alumnos.
De inicio el números de alumnos superaría y rebasaría el presupuesto
educativo que sin importar quién esté en el gobierno, es cada vez más
castigado.  Súmelene que las casas editoriales sólo en Estados Unidos
están proponiendo un precio introductorio de $3 usd por capitulo y de
$70 por el libro!  y que el precio normal sería de  $4 y $85 usd  es
incosteable! si, solo las casas editoriales ganarían. Además si
normalmente el mexicano compra  un libro impreso y le parece caro,
aunque haya subido la demanda, la compra de software legal siempre es
baja. Con la economía familiar que cada vez es más reducida.. o compras
tu libro digital o te mueres de hambre.

Política educativa. Otro aspecto que hay que considerar es
que los libros de texto cambian cuando hay políticas gubernamentale
cada  seis años y todo lo que se avanza en un sexenio se pierde en el
siguiente y que además  la filosofía educativa también cambia. No se
puede adaptar un libro y cambiarlo como si fuera un mantel que ya no te
gusta. Planear un libro que cumpla con sus funciones de aprendizaje  por
si solo, en el contexto mexicano en donde si los niños, adolescentes o
adultos no son supervisados, por más autoaprendizaje que  prometan los
libros, no funcionan…  el mexicano mayormente no es autodidacta y
menos en sus estudios formales. Y un libro de texto no es sinónimo de un
libro de lectura, por más interactivo que prometa ser. El profesor es
necesario y los expertos del área de la educación también.

Modelo  y estructura curricular.
Es currículo es flexible, dicen por ah, el papel aguanta todo, si igual
lo dicen, pero no podemos cambiar los enfoques tan rápido y no es ético
pretender igualar los contenidos de texto y presentarlos de la misma
forma y por supuesto, para ser innovador tampoco lo será el hecho de
meterlo vídeo, imagen, fotos.. eso ya se ha hecho como un apoyo
didáctico en vídeos, fotogramas,  objetos de aprendizaje .. un libro
digital sólo sería otra forma de presentar los contenidos y aún así
siempre requerirá del profesor. Y los contenidos deben adaptarse al
nivel del alumno según su edad, nivel educativo, su objetivo y sobre
todo,  basándose  en la corriente educativa si es competencias, si es
constructivismo u otro.  Y no hay que olvidar que deben probarse los
libros para medir su nivel de complejidad que por lo general es un
aspecto que siempre se pasa por alto.

Libro de texto no es sinónimo de libro de lectura. Todas
estas maravillas, pueden hacerse en un libro de lectura interactivo. No
suena mal,  pero en un libro de texto, ya es más complejo y recordemos que la mayoría de los libros electrónicos no interactuan. Y al final los ebooks aunque son objetos de aprendizaje no son software educativo. Y lo que hay en
la app store son ebooks, no libros de texto. La interacción acá se queda
solo con comandos programados, más no tiene inteligencia artficial ..
aún. Y no tiene el mismo propósito  el libro de lecturas que de texto, al menos en el contexto mexicano.

Los libros  evolucionan y la forma de presentar los contenidos también.  Evidentemente  y
siguiendo los lineamientos de la tecnología educativa, los contenidos
deben adaptarse a la plataforma en que se usarán y no al revés, por lo
que al igual que las plataformas online de aprendizaje,  esto implica un
reajuste y no un simple cambio de formato que debe  volverse más
complejo a medida que el nivel de aprendizaje aumenta o debe aumentar.

Evaluacion.
Al final de cuenta, el profesor y no un software (aunque le puede
ayudar éste), es quién decide la calificación final del alumno. Y no
creo que sea muy divertido calificar en ipads o tenerse que llevar entre
20  y 50 ipads para revisar las tareas  y aunque fuera automatizado,
¿cómo le va a constar al profesor evaluar el aprendizaje fuera del
ipad?  Actualmente se aplica mucho que el aprendizaje debe traspolarse
aplicándose fuera de las aulas en situaciones de la vida real. Por más
que se imite las condiciones de la vida real en un contexto educativo
8como juego de realidad virtual), la realidad  supera muchas veces la
ficción y resulta que en el momento de enfrentarse a un contexto
similar, no siempre se obtienen los resultados esperados ya que fuera de
un contexto controlado intervienen variables que no son controladas
como en el aula o en el texto.

Resistencia tecnológica. Es inevitable que muchos
profesores en todos los niveles, no están familiarizados con una
computadora, un smartphone y menos con una tablet y la mayoría son
profesores que se resisten a ella y no me refiero a las generaciones
actuales, sino  los profes que tienen más de 15 años en el magisterio
que aún recurren a otros compañeros o familiares para usar la
computadora  y que tienen más de 35 años de edad y siendo la mayoría,
mujeres. No van a  la par del desarrollo tecnológico, por lo que
adoptar una nueva tecnología más, sería visto más como un obstáculo que
como una  ayuda. Es difícil cambiar la percepción de los profesores por
más cursos y talleres que se les proporcione porque es la actitud que
debe cambiar y eso dependerá de ellos aunque se les diga y muestre las
ventajas de las mismas, aunque afortunadamente,  hay excepciones y que
las generaciones actuales ya tienen adoptadas estas tecnologías por lo
que con las generaciones futuras si sería viable una educación más
digital y a lo mejor en web. 3.0

Uso por edad tamaño, cuidado. Finalmente hay que
considerar el usuario final. Es obvio que un niño no podría implementar
en edad preescolar un uso formal de un gadget y no es que no pueda.
Puede y hay software para ellos pero requiere supervición  y el profesor
no puede supervisar el uso y el cuidado a cada equipo en un salón con
más de 20 alumnos, ni aún de 10. En adolescentes ya es menos y en adulto
mínimo pero un accidente pasa a cualquiera y aún así, el profesor no se
puede hacer responsable del dañó que le pueda ocurrir a un equipo o a
ponerse a recargar equipos o esperar a que el alumno recargue su equipo
para terminar la tarea.

México no está en pañales en el empleo
de la tecnología, pero el hecho está en que  si aún con la que tenemos
no se usa o se mal usa, el profesor promedio se ve rebasado y el
tecnólogo no siempre tiene los conocimientos pedagógicos para saberla
emplear. El profesor ideal, una mezcla de ambos, existe, sólo que son
los menos, pero afortundamente  esperemos que las próximas generaciones estén listos para el uso adecuado de la tecnología educativa.

Indiscutiblemente el ipad es una evolución en los materiales de instrucción, pero no olvidemos que es el medio y no el fin.