Hedy Lamarr – La Dama 3G

 
Investigando
un poco sobre patentes de tecnología celular, me topé con este
interesantísimo artículo que quiero compartir con ustedes: Hedy Lamarr .

 
Sin
duda, una hermosisima mujer que, además de actriz, fue una increíble
audaz ingeniera. Hedy fue una de las personas que creó y patento algunos
de los principales fundamentos en los que se basan las tecnologías
inalámbricas como el WiFi y los estándares CDMA. Tal y como lo dice el
artículo original que ahora les copiaré integro, que estas líneas sirvan de homenaje a una valiente e inteligente mujer cuyas ideas dieron forma al mundo actual en el que vivimos.

De nacionalidad austríaca, su nombre real era Hedwig Eva Maria Kiesler,
era hija de un banquero y cursó estudios de ingeniería, pero los
abandonó para dedicarse a su verdadera pasión: el cine. Así, comenzó una
primera etapa trabajando como actriz en Europa, que terminó con
“Extasis”, película checa en la que Hedy aparece desnuda; fue la primera
vez que una actriz se desnudaba en una película comercial. El escándalo
que provocó esta película forzó su retirada del cine.
 
 

Tras retirarla del cine, su padre la obligó a casarse con un
industrial alemán pronazi, que la mantuvo practicamente secuestrada
durante cuatro años hasta que, en una historia digna de una película de
aventuras, la joven escapó de su marido huyendo primero París, luego a
Londres y finalmente a los Estados Unidos.

Hay que decir que los años de su matrimonio los aprovecho para
continuar sus estudios de ingeniería, y para recopilar toda la
información que pudo sobre los clientes y amigos de su marido,
información que posteriormente entregaría a las autoridades
estadounidenses.

En aquella época, uno de los problemas mas graves a los que se
enfrentaban los militares era la fragilidad de las comunicaciones por
radio. Por un lado, el enemigo podía escuchar los canales utilizados por
sus tropas, lo que les permitía, ademas de enterarse de sus
comunicaciones, triangular el origen de la transmisión y así localizar
al emisor. Ademas, el enemigo, en el momento en que detectaba una
transmisión, podía enviar una señal parásita en ese mismo canal, lo que
interfería y anulaba la transmisión.

Este problema era especialmente grave en el caso de los espias, que cada
vez que enviaban una transmisión no solo estaban delatando su posición,
sino que las interferencias enemigas podían hacer su trabajo inutil.
Ademas, el problema de la fragilidad de las comunicaciones por radió
también tenía paralizados los proyectos para crear misiles y torpedos
teledirigidos, ya que la facilidad para interferir las señales de radio
hacía a estas armas totalmente inviables.
Una vez en Estados Unidos, ademas de retomar su carrera como actriz,
empezaría a trabajar en una solución para el problema de las
comunicaciones por radio; para ello, inventó unos equipos de radio que
iba cambiando de canal continuamente, con lo que al enemigo le resultaba
imposible seguir la señal.

En el aparato diseñado por Hedy, el cambio de frecuencias seguía un
patrón fijo que estaba grabado en un tambor; tanto el transmisor como el
receptor debían conocer este patrón y estar adecuadamente
sincronizados. Hedy patentaría este aparato en 1941, bajo el nombre de
“sistema de comunicaciones secreto”; sería la patente número 2.292.387,
que podemos ver completa en esta página de Google Patents.

En los años 90 del pasado siglo, los ingenieros que trabajaban en el
desarrollo de las redes informáticas inalámbricas se encontraron con el
problema de evitar que los equipos que integraban la red se
interferirieran entre si. El problema estaba claro, si dos aparatos
emiten a la vez por el mismo canal, sus señales se interfieren y a los
receptores no les llega nada; la solución obvia es hacer que los equipos
estén escuchando el canal y emitan unicamente cuando no hay nadie mas
emitiendo, pero esto tiene un problema: ¿Que pasa si dos equipos
empiezan a emitir simultaneamente? Este problema es muy real, ya que los
equipos informáticos funcionan a unas velocidades muy altas, de manera
que en las milésimas de segundo que tarda una señal de radio en recorrer
la distancia que le separa de alguno de sus compañeros de la red, este
último tiene tiempo de comprobar el canal y realizar su propia emisión.

En general, se observó que los esquemas basados en regular el tráfico
para evitar que varios aparatos emitieran a la vez eran muy
ineficientes. En este punto, se puso sobre la mesa la invención de Hedy
Lamarr; en este caso, la idea era que los equipos, en lugar de utilizar
un único canal, utilizarían un rango de canales de radio, y a la hora de
transmitir elegirían uno de ellos al azar, e irían cambiando de
frecuencia también de forma aleatoria. Por supuesto, seguía existiendo
el problema de que dos aparatos emitieran a la vez por el mismo canal en
el mismo momento, pero se observó que las probabilidades de que esto
ocurriera eran muy bajas, con lo que las pérdidas de datos derivadas
eran lo bastante pequeñas como para ser manejadas mediante un protocolo
convencional de detección y corrección de errores.

El único problema que tenía esta tecnología era la necesidad de que
el receptor pudiera escuchar simultaneamente en todos los canales
utilizados, algo que en aquel momento ya era perfectamente posible
(cuando Hedy inventó su aparato no lo era), pero con un coste mucho mas
elevado de lo que los compradores estarían dispuestos a pagar, así que
la idea tuvo que quedarse en el congelador hasta los primeros años del
presente siglo, en que la tecnología ya se había abaratado lo suficiente
como para que el cambio aleatorio de frecuencia se pudiera utilizar en
equipos comerciales.

 

Así, todas las tecnologías inalámbricas de que disponemos en la
actualidad, tanto la telefonía de tercera generación como el Wifi o el
BlueTooth, se basan en el cambio aleatorio de canal. Como dato curioso,
la telefonía de segunda generación (el archiconocido GSM), también
también es digital, aunque en este caso el problema de las
interferencias se solucionò mediante un esquema de turnos, en el que la
central telefónica hace de master y determina en que orden han de emitir
los teléfonos; este esquema es mucho menos eficiente que el salto de
frecuencias, pero la tecnología utilizada es mucho mas barata.

Y así es como una inventora que huyó de un marido déspota y que
trabajó para el ejército estadounidense durante la II G.M. sentó las
bases de los sistemas de comunicaciones digitales modernos.

 

Extraido de TeleObjetivo

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