La recomendación general sería reconocer las necesidades del usuario y obtener más minutos a más bajo costo, antes que recortar los minutos utilizados para pagar menos. Esta lógica se aplica a las necesidades de una compañía, que no puede cortar a rajatabla las comunicaciones de sus vendedores, por ejemplo. Pero también es un buen elemento de negociación para que el padre deje de sentir terror por los minutos que los hijos pasan en el celular y, al mismo tiempo, que los hijos no se queden aislados de sus amigos.
Cómo bajarle:Para ahorrar, muchos recurren a la tarjeta, pero están pagando más de lo que podrían conseguir con renta.
1.
No confíes en lo primero que dice el vendedor de la telefónica.Recuerda que su sueldo depende de que venda más y de que obtenga más rentabilidad de su cuenta, no menos.
2.
A menor monto de la renta, mayor es el costo por minuto.Analiza y decide el plan, si el aparato trae o no mp3. Nadie te dirá cuál es el plan que más te conviene. Pregunta a cuántos minutos tienes derecho si es por renta.
3.
Mejor un plan realista que uno de gasto limitado.En las empresas sucede que los directores quieren que sus ejecutivos se ajusten a rajatabla a un determinado presupuesto. Así escogen los planes conocidos como ‘mix’, que incluyen una renta reducida por un número limitado de minutos y un prepago. Es un error que vean al teléfono móvil como un gasto, en vez de como un generador de ingresos y oportunidades de negocio. Lo correcto es bajar el costo por minuto, no el número de minutos de llamada.
En una familia, un adolescente puede ver el teléfono como una oportunidad de extender sus redes sociales. ¿Es ese un gasto?
4.
No a las tarjetas prepagadas.La idea de éstas es controlar por adelantado el gasto que se hará mensualmente. Esta modalidad contribuyó al crecimiento explosivo del mercado y en él está 90% de los usuarios de celular en México.Pero se podrían consumir los mismos o más minutos, por menos dinero, con un plan.
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